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Bienvenida

Lo mas decente que puedo hacer ahora mismo, tras encontrarme escribiéndoles desde una mascara, es presentar un par de datos sobre mi para que no seamos completos extraños. Mi nombre, evidentemente ha de permanecer como un secreto, lo cual me regala cierta libertad al alejarme de mi persona física y acercarme a esta persona que vive en el imaginario: Hobbes.

Soy, o creo que soy, alumno de una de tantas Ciencias Sociales en la Universidad mas grande de un país de colores vivos y sabores que muerden de vuelta al probarles, de un pueblo musical a las orillas de la ciudad mas grande de América-Latina. Les escribo desde una casa azul a las orillas de un río de riego, desde un estudio de maderas marrones que tiene miles de años guardados entre páginas de estudios sociales y apenas unos segundos entre versos de vieja poesía.

En cuanto al raro seudónimo que me he permitido escoger, les refiero de manera rápida a uno de los primeros hombres en hablarnos de la verdadera naturaleza del hombre, Thomas Hobbes. Hombre miedoso quien nos permitiera, a través de sus letras, comprender que es nuestra naturaleza mezquina la que nos orilla a inventarle frenos a nuestras libertades mas animales.

Ya que saben ustedes un poco de mi, así como desde donde les escribo, les pido hagamos el ejercicio que sigue: les pido que (sí es que algún día alguien lee estas tristes entradas) imaginen que lo leído en este espacio sea a ustedes dicho en una tarde de sábado, a la mesa de un bar. Personalmente nos veo a ti y a mi, compartiendo una cerveza, en la esquina de la 2da calle de Regina y el 2do callejón de Mesones, allá en la Ciudad mas ruidosa del nuevo continente.

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Les pido lo anterior para no enrarecer el aire de nuestro sitio imaginario de encuentros entre letras. Ahora bien, en lo que respecta a mi propósito al escribir con y para ustedes, solo les pido me permitan disfrutar de su compañía para sumergirnos en emociones/palabras tan infectas como el amor o tan puras como el desconsuelo.

Hobbes.

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No lo dude, ni por un segundo. Le puedo jurar, si existe tristeza que libera. Tristeza sonriente, que llora entre diente y diente.

Nunca ha sentido usted la pérdida hasta que entre llanto bendice al perdido.

Nunca ha sentido el pesar si no agradece a la vida por dejarle sentir

No, no los conoce.

Bien podría usted juzgarme ahora por la manera en que amo, porque no me detengo, porque amar es destruirse.

Pero solo así me volví docto en la ciencia de morir 20 veces la misma muerte.

Hay muertes que liberan, tristezas que cortan amarras… y pieles.

Las hay y hoy las siento. Hoy las hay. Hoy. Ay

Uma vez más el cielo me ha alejado de lo que quiero y para poder seguir muriendo me voy.

Me quedo, pero ya me he ido

Hobbes.

Gato negro

A veces me visita un gato negro

me mira

y con la mirada me besa

 

Hay días en que salta a mi regazo

solo somos el gato, mi cerveza y yo

hasta que la oscuridad nace y no le veo mas

 

A veces me visita un gato negro

y a veces no le veo en meses.

 

Hay días en que solo me camina por el borde el parpado

para recordarme

que ahí está

que no ha muerto,

que no sabe como.

 

A veces me visita un gato negro

disfruto tanto su compañía que le he comprado ya

un plato

y comida.

 

A veces me visita un gato negro

solo para oler en mi su perfume.

 

No es mi gato pero me sabe suyo, nos sabemos propios.

 

Ahora hay en mi alma demasiadas miradas

de un gato negro

que a veces me visita.

 

Hobbes.

 

 

Carta a Mi México

Querido México.

Preguntaría como te encuentras pero te vivo a diario, se que estás alegre pero la mierda te rebasa mas allá de lo que alcanzamos a expresar tus creativos desde nuestras pequeñas trincheras. Mas harto  de lo que tus científicos y tus filósofos son logran expresar en fojas y fojas de letra de molde y a mano alzada.

Mi vida, vengo a decirte que no es tu culpa, nada de lo que te está pasando es tu culpa. No, cariño, tu solo estás creciendo, viviendo, conociéndote y conociendo al mundo que te rodea, que nos rodea a todos. No podemos juzgarte de fallido sabiendo que eres solo un infante, otros bravucones existen hace milenios, tu apenas tienes 200 añitos.

Vengo a decirte que todos nosotros, si todos los que te somos, estamos aquí para ayudarte, llevarte de la mano, quererte, cuidarte, perdernos en tus ojazos negros y tus travesuras picaras. No te preocupes, mi vida, que nosotros te queremos llevar de la manita a que seas lo que quieras ser. Te hemos visto ser cantante, pintor, modelo, amante, borracho, peluquero, taquero, jimador y bohemio. Puedes serlo todo y hacer de nosotros todas estas cosas también. Al final sabes que somos igual de borrachos que tu… o peores.

Ya nos regalaste a José Alfredo pa’ saber de amor, a Pedro Infante pa’ saber de desamor, a Dr. Atl pa’ saber mirar hacia fuera y a Octavio Paz pa’ saber mirar hacia dentro, Nos entregaste a Rivera y a Remedios Varo porque los colores enserenan, a Orozco y Camarena porque también violentan. No enseñaste con Maria Félix que de la vista nace el amor en tanto aprendimos con Agustín Lara que ese amor sale por la boca, en canciones que queman tan rico, como mezcal Oaxaqueño o Tequila Jalisciense.

¡Ay, mi amor, tanto nos has dado y aún así debo venir a hacerte bronca!

Porque,para amarte como te amamos, borracho y pasional, a la mexicana pues, te pedimos una sola cosa: Que no nos maten amandote.

¿Como voy a ser Vasconcelos sí me desaparecen por expresarme?

¿Como voy a ser Elena Garro si me violan en un taxi?

¿Como esperas que sea Justo Sierra si por escribir esto ya me están buscando?

¿De que manera me vuelvo Nellie Pontebello si no puedo bailar sin ser acosada?

¿Que hago para ser Carmen Mondragon cuando ya secuestraron a mi madre?

¿Como es posible que el año que tenemos un premio mas de la academia a nombre de un Tapatío nos maten en Javier, Marco y Daniel?

Estudiantes de cine

Y también tapatíos.

México, mi amor, te lo ruego en esta carta firmada en tinta, sangre y lagrimas, vamos a cuidarnos.

Vamos a cuidarnos porque mientras nos cuidemos entre todos aún podremos levantar la voz por ti.

Vamos a cuidarnos porque no son tres, somos todos.

 

Tuyo.

Joel Mendoza Gómez. 

Se puede…

Mensaje escrito en frenesí

Se puede temblar de amor, qué nadie me diga que no es cierto porque aquí estoy yo, vuelto un tremolo guiñapo de adoración por ti.

Se puede llorar de amor, que nadie me diga que no es cierto porque aquí estoy yo, navegando marea arriba y marea abajo en un llanto que te lleva de bandera.

Se puede pecar de amor, que no me digan que no es cierto porque aquí estoy yo, que entre gulas y avaricias de ti ya me he condenado.

Se puede vivir de amor, que nadie me diga que no es cierto porque aquí estoy yo, sintiéndome vivo en tus labios/mis labios y en tus manos/mis manos cuando sus líneas divisorias se desdibujan

Se puede morir de amor, que no me digan que no es cierto porque aquí estoy yo, muerto.

Y mi epitafio ya escribe “un hombre que amó , no sabe que ha muerto, porque sigue amando, allá donde vaya”.

Lo que no puedo es pedirte que abandones lo que sea que te ate a él, aunque el alma ya me quede fuera del cuerpo. Y aún así, sabes que te lo estoy pidiendo. Que te quedes conmigo implica en su otra faz que le dejes.

No puedo pedírtelo y ya lo hice, y tus labios me respondieron “si!” en una mordida a los míos y “no puedo” al alejarse de golpe. Así una y otra vez.

Yo no puedo dejar de amarte aunque temo tanto a hacerlo sabiendo que te debates entre dos hombres. Nunca había aceptado medios amores.

Ni los aceptaré, me quedo con la esperanza/promesa/amenaza de que un día el único triángulo será tu, yo, y nuestro enfermo amor a la vida/muerte.

Hobbes.

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Que se entienda lo aquí escrito como homenaje, panegírico y canción.

Georgina, hoy que amaneces entre entumecidos huesos y espantosos cantos

quiero decirte que son esos, tus encantos,

los que me han enseñado lo que es la nostalgia mas alegre, la que no produce llantos.

 

Naciste en quien sabe que año, de quien sabe que siglo

donde le dicen tordo al mirlo y el hombre es todo menos huraño.

Donde suena fuerte la bruja, el balajú y el tilingo-lingo

bajo el sol que aprieta pero no estruja y el zapateo bien marcado

que ya no marcas más tu.

 

Que la vida ha sido lucha constante con el cuero de la maquina de coser

que se zafa y no se queda y

¡ay, hijo, arreglame la chingada maquina, que de aquí sale pa’ comer!

y de ahí salió para vivir, reír, llorar pero sobre todo vivir… y comer.

 

Que para comer con chile, tortillas, queso y frijoles bastaba

el mole encantaba y el zacahuil fascinaba

pero para comer con chile, tortillas, queso y frijoles bastaba.

 

En tus ojos de pasados veo ya que los Joel-es

de tus amores

se te han vuelto uno solo, eterno

y le haz de cuidar hasta el último pasito arrastrado de tus zapatos de henequén

 

Eres trabajo alegre y noticias tristes

confianza breve, temores bastantes y sobrantes.

 

Mi viejesita querida, mi mas vieja rival y mi adoración.

 

Feliz cumpleaños.

 

Hobbes.

 

Livro en v de verso

No hay nada que puedas decir que no haya dicho ya.

No se ha dicho nada.

Vine, en medio de un éxtasis creativo o tras años de ciencia.

Subversivo llamado a la consciencia. Tesoro, regalo con ramillete, condena y grillete de él, que en mi busca y se busca, encuentra y nos perdemos.

La frontera entre el y yo se desdibuja por siempre cuando me hace suyo, entre sus manos me arrebuja y me vuelvo puente entre autor y lector, profesor y pupilo.

Me recorre punto a punto con el tacto de sus ojos. Con la yema de sus dedos vueltos locos.

El, presunto criminal por haber robado a labios rojos

Un beso literato.

A mi me lee a ratos y a ratos

La lee a ella.

Hobbes.

Aféresis

He decidido dejarme en el estómago solamente valor, de ese que se destila del agave, para escribirte hoy. Entiéndase así, que esto es una carta.

Quizá no escrita por mi mano pero bien sabes que llevo el pulso demasiado tremolo y no puedo permitirme el lujo de desgranarme en letras solo para que no sea comprensible el resultado.

Sin más preámbulos ni deambulatorios, escribo, te escribo y me escribo aquí para darte por notificada de que hoy comenzamos, en nuestro insensato amor silencioso, una aféresis de paz.

Aféresis, Esa pequeña masacre del lenguaje que nos deja ora por ahora y sicólogos… para más tarde.

Ese arte noble de arrancar unos cuantos sonidos al sonido y dejarle ser, aún así, todo significado y todo significante de lo que fue.

Comenzamos una aféresis porque hemos de arrancar de la palabra amor que nos tenemos, el dulce sonido romance que pronunciamos como tildado.

Concretamente, ( o tanto como puedo serlo ) seguiré pintando-te, escribiendo-te, dibujando-te y amando-te desde mi asiento en la tribuna alta de los pobres y los ebrios. Mientras tú, mi bien, te entregas a él, a él, a la filosofía y al arte.

Porque, mujer, en tu deseo mi deseo no cabe. Cuando tus manos son, de mi barba, cuna los colibríes me viven entre costilla y costilla.

Este amor me roba el sueño, el hambre, el nombre, me muero.

Me quemas de ausencia, me dueles de falta, aún en el encono te adoro y la rabia me mata porque he de padecer de el, de ti y de mi. Pero sobre todo de el. En tanto no me vea ser tuyo, en tanto no sea huésped fiel de tus muslos, seré, por segundos y siglos, condenado a la transgresión de mis propios designios en favor de los tuyos.

Y amar así sin respuestas me tiene escribiéndome a ti en este estado

Así pues, te ruego, me dejes ser tu amigo, me dejes saberte de tanto en tanto. Te ruego no me olvides porque sé que hemos de necesitarnos más pronto que tarde. Lo sabemos, queremos necesitarnos.

Carajo, esto será difícil, no obstante merecemos paz.

Carta escrita entre el temblor del hambre, el escozor de las lagrimas, el silencio de una biblioteca y el grito del hambre.

Hoy si, firmo con mi nombre, porque esto ha sido un acto de cordura alimentado por mi Dionisio interno.

Tuyo.

Joel Mendoza Gómez